Navegando a la deriva por internet me he encontrado esta interesante charla TED de Eli Parser sobre lo que el llama “la burbuja de filtros”:

(podéis ponerle subtítulos al video, usando el cuadro desplegable)

Me parece que lo que dice es muy interesante y preocupante a la vez, aunque sé que mucha gente dirá que no es para tanto, creo que no nos damos cuenta de que poco a poco la información que un motor de búsqueda nos devuelve realmente algo tiene que ver en nuestra visión del mundo y, al menos mientras esta sociedad se siga sosteniendo en pie, esta tendencia cada vez va a ir a más. Yo mismo hasta que ví esta pequeña charla no me había parado a pensar en lo verdaderamente importante que la figura del motor de búsqueda se ha vuelto para esta descomunal bola de caos y furia que llamamos “el mundo occidental” y todos los que aspiran a parecerse a él. Pero ahora que me paro a pensarlo me parece que es tremendamente importante que los motores de búsqueda sean herramientas objetivas y sin sesgos de ningún tipo, lo que para mí quiere decir ni más ni menos que deben ser de código abierto. Algo similar al proyecto Nutch, que desde hace años aúna esfuerzos para conseguir que lo que digo sea una realidad.

Creo que desde que nació la idea, la sociedad en general ha despreciado un poco el código abierto (también llamado software libre, aunque no son términos idénticos) como una simple curiosidad histórica, algo que sólo interesa a frikis como yo y poca gente más, algo, en suma, de poca importancia en el orden de cosas. Y pienso que esto es un error garrafal, una cagada enorme. El software en general tiene hoy en día una importancia social tremenda, aunque el ciudadano (o mejor debería decir consumidor) común probablemente jamás le haya dedicado un sólo pensamiento. Pero esta ahí, en todo lo que hacemos, es el armazón sobre el que la sociedad entera hoy en día se sostiene, es el código de Matrix…
Y en una sociedad que nada en un océano de información, los motores de búsqueda son un faro esencial, una herramienta imprescindible sin la cual toda esa información no sería más que ruido. Para mí esto es incluso una cuestión filosófica, ya que la información que nuestro cerebro recibe determina directamente cual es nuestra visión del mundo, qué es bueno y malo, qué es importante y qué no lo es. Herramientas y tecnologías tan cruciales como estas no deberían dejarse jamás en manos de compañías o individuos, porque es algo que nos afecta a todos. No se me ocurre una mejor aplicación del software libre que esta…
Qué pensais?

P.D.: Si has estado viviendo en una cueva durante los últimos… ehem, toda tu vida, o no eres un jodido friki como yo y no tienes ni idea de lo que es el software libre, te recomiendo que te des un garbeo por aquí, aquí o aquí, o escuches al ‘tito’ Stallman hablar sobre las cuatro libertades fundamentales.


Julio Anguita el gran discurso Antisistema – YouTube.

Levántate y piensa.

Nota: Este es un post original de Antonio Turiel. Antonio es Licenciado en Física y Matemáticas y Doctor en Física Teórica por la UAM y trabaja como Científico Titular en el Instituto de Ciencias del Mar perteneciente al CSIC. Además dirige el blog The Oil Crash, el cual os recomiendo leer con mucho detenimiento. Me he permitido republicar y traducir aquí este post, ya que pienso que merece la pena intentar que llegue al mayor número de gente posible. Espero que lo disfrutéis.

—————————–

Querido lector,
Siento de verdad que tengas que leer estas líneas. Has llegado aquí porque estás desesperado, y porque necesitas entender. Entender qué es lo que ha pasado. Entender por qué tu vida se ha ido al garete, y por qué todo el mundo parece estar volviéndose loco. Probablemente aparte de una explicación buscas un consuelo, y quizá también una solución. Yo no podré darte ninguna de esas dos cosas, o quizá sí pero no de la manera que te imaginas. Y sin embargo soy la última cosa que te queda. Soy tu última esperanza. Y soy muy poca cosa en realidad.

Lo primero sería entender qué ha pasado. Por qué tu mundo se ha desmoronado. Sí, ya lo sabemos, la economía va mal, el paro aumenta, hay disturbios en la calle y cada vez más recortes y menos prestaciones por parte de las cada vez más inoperantes y vacías instituciones, pero eso es lo que los economistas llaman el “cuadro macroeconómico”. Seamos sinceros, a ti lo que te preocupa es lo tuyo: qué va a ser de ti y de tu familia. El cuadro microeconómico. Y tienes razón; todas esas zarandajas llenas de siglas (PIB, IPC, IBEX35…) y de expresiones extrañas (tipos de interés, deuda soberana, hacer default o suspensión de pagos…) no tienen en realidad la más mínima importancia. Son nombres con los que la gente importante y los telediarios quieren cartografiar el desastre. Pero, en realidad, por más que llenen el telediario de repuntes, aversión al riesgo de los inversores, reducción del déficit, balanza de pagos o de otras cosas esotéricas lo cierto es que están como tú. No tienen ni idea de qué es lo que está pasando. Estamos todos en un barco que se hunde y el capitán está tan aterrado e impotente como nosotros. Así que lo primero y más justo es explicarte por qué está pasando lo que está pasando, con palabras sencillas, sin entrar en grandes explicaciones teóricas ni hacer indigestas ensaladas de datos.

Yo no puedo darte los detalles exactos de la evolución de las cosas porque no los tengo ni creo que se puedan tener, pero sí que te puedo dar las líneas generales de por dónde han ido e irán las cosas y, créeme, hasta ahora se están cumpliendo muy bien. En realidad, el curso general de los acontecimientos es muy simple. Es tan simple que los niños y los viejos lo entienden con dos o tres frases. El problema somos el resto de la población, los que estamos en la edad adulta y con la responsabilidad de hacernos cargo de la sociedad; y como asumo que tú estás ahí tendré que usar algo más que dos o tres frases. Unas cuantas más, de hecho.

La cosa es evidente, pero estamos educados para que el concepto sea inaceptable, así que como un ordenador que falla nos reiniciamos continuamente en busca de otra explicación, de algo que case con nuestros esquemas mentales. Porque la simple y llana verdad es inaceptable. Y esa simple y llana verdad es que el crecimiento, el crecimiento en general, ya sea de la economía, de la población, del bienestar, etc ya no es posible. No sólo ya no es posible, es que estamos condenados a decrecer durante un tiempo, durante una laaarga temporada. No por elección, no por conciencia y todas esas cosas que dicen los grupos ecologistas, no. Decrecemos porque no queda más remedio. A la fuerza. Por narices.

¿Alguna vez te planteaste por qué crecíamos? ¿Por qué la economía crecía -el PIB aumentaba cada año, decían? ¿Por qué la población crecía? ¿Por qué nuestro nivel de vida mejoraba? Todo esto pasaba porque teníamos muchos recursos; no sólo muchos, sino que cada año teníamos más. Hemos tenido más comida, más agua, más energía, más coches, más electrodomésticos, … No sólo más, sino cada vez mejores, y han aparecido cosas nuevas y más maravillosas: ordenadores potentísimos que caben en una maleta, teléfonos inteligentes que van en nuestro bolsillo y nos indican en el mapa dónde estamos y a dónde vamos, medicamentos que curan males antes incurables, aviones que nos transportan de una a otra parte del mundo, tomates en invierno y naranjas en verano… Bien es verdad que una parte de la Humanidad, la mayoría de hecho, no ha tenido jamás acceso a tales maravillas, pero para los que hemos vivido aquí ha sido un tiempo glorioso. Un sueño de progreso continuo y rápido que ha durado muchas décadas, hasta el punto que casi ha desaparecido la memoria de un mundo pasado donde las cosas iban más lentamente y la vida era más difícil. Crecíamos, cada vez éramos más poderosos, la gente tenía trabajo, se compraban casas (a veces con piscina y todo), dos coches, varios ordenadores y se iba a la Rivera Maya en verano y a Praga por Semana Santa. Llego un momento en que pensamos que todo esto era fruto de nuestra inteligencia y nuestro esfuerzo, y pensamos que teníamos garantizada la continuidad de estas cosas, que teníamos derecho a ellas. Pero no prestamos atención a un detalle fundamental. Mientras nuestro progreso material se aceleraba también lo hacía nuestro consumo de materias primas, de todas las materias primas: petróleo, carbón, gas, uranio, hierro, cobre, aluminio, oro, plata, estaño, litio, cobalto, fosfatos… Porque nuestro progreso era material y se basaba en la materia; necesitábamos más materiales para construir cada vez más cosas, cada vez mejores. Estábamos tan seguros de que siempre iríamos a mejor que montamos un sistema económico y financiero basado en el crédito. Crédito viene del latin credere, creer; el que concede crédito cree que el que lo recibe podrá devolverlo; no sólo eso, sino que podrá devolver más de lo que recibe, que podrá abonar un interés. Es decir, que no sólo podrá generar la riqueza suficiente en el futuro, sino que además lo hará a un ritmo creciente, creciente de una manera muy rápida (los matemáticos dirían exponencial), un porcentaje cada año. El problema es que cuando la deuda ya es muy grande hasta un pequeño porcentaje implica incrementar en muchos millones la deuda total. Pero en fin, nuestro sistema económico ha funcionado así durante más de un siglo y de vez en cuando requiere hacer tabla rasa -las crisis-, se reinicia pero después vuelve a funcionar. Pero esta vez no. ¿Qué falló?

Fallaron los recursos. El planeta es finito; grande, pero finito, así que la cantidad de materiales que hay en él es finita. Este problema no es demasiado grave con respecto a los metales si se usan de manera que se puedan reciclar (aunque como nunca se puede reciclar al 100% siempre surgirían problemas en el muy largo plazo), pero es crítico con las materias energéticas porque se queman en su uso, se consumen y nunca más pueden volverse a utilizar: sólo quedan las cenizas. Así que tal manera de hacer las cosas sólo puede durar un tiempo, hasta que se acaben el petróleo, el gas, el carbón y el uranio que proporcionan más del 90% de toda la energía que se consume en el planeta Tierra. Así que a principios del siglo XXI, con reservas de estos combustibles para varias décadas, decían, teníamos que empezar a pensar verde y poco a poco irnos pasando a las energías renovables. Eso decían. Pero era mentira.

Por razones profundas que tienen sus raíces en la Geología y en la Física, resulta que no se puede extraer el petróleo, el carbón, el gas y el uranio a la velocidad que nos dé la gana. Bueno, sí que se puede, pero haciendo las cosas de manera tan brutal y gastando tanta energía que al final el combustible recuperado no nos daría tanta como la que hemos gastado, y entonces no tiene sentido hacer minas de ese tipo. Por tanto, si queremos ganar energía en la extracción, sacar más energía que la que empleamos en nuestras minas y perforadoras, hemos de aceptar que no siempre saldrá lo mismo, no siempre tendremos la misma cantidad de energía. Un geólogo muy reputado, un tal Marion King Hubbert, estudió esto en los años 50 del siglo pasado y llegó a una conclusión: cualquier pozo o mina sigue una cierta curva de producción; al principio se extrae poco cada año; después, va aumentando durante los años hasta llegar a su máximo o cenit; y después, inexorablemente, disminuye. Con más tecnología se puede mejorar la eficiencia y aumentar el ritmo de subida durante un tiempo, pero a costa de acelerar el ritmo de bajada después. El caso es que la producción de materias primas no es constante. Al principio sube y sube rápidamente, exponencialmente, al igual que los intereses de nuestras deudas, al igual que nuestro PIB. Pero tarde o temprano llega a su techo, a su máximo, a su cenit. Y malas noticias: aunque varía de unos minerales a otros, eso pasa típicamente cuando se ha extraído más o menos la mitad del recurso. A partir del cenit la producción va bajando, al principio muy poco a poco, hasta el punto de parece que la producción, simplemente, se ha estancado; pero después la caída se acelera y la producción decae muy rápido, exponencialmente. Y aunque nunca llega a desaparecer del todo, en la práctica al cabo de pocos años, pocas décadas a lo sumo, la producción es tan marginal que en la práctica no podemos contar con ella, sobre todo si queremos mantener lo que tenemos. Nuestra economía que debe crecer exponencialmente para poder pagar nuestras deudas que crecen exponencialmente.

Esto fue lo que pasó, querido lector. El cenit de producción del petróleo fue en 2005, el del carbón en 2011, el del uranio en 2015 y el del gas natural en 2025. Este blog está lleno de datos y referencias que avalan lo que digo, no tienes por qué tomar mi palabra por cierta. Compruébalo. Posiblemente cuando leas este artículo habrán pasado algunos años, y si la información está aún accesible podrás verificarlo. Quizá las fechas finales bailen de unos años, pero eso no cambia nada. Cuando yo escribí esto, el 25 de Agosto de 2011, las principales fuentes de energía del planeta estaban mostrando síntomas de agotamiento, de final de un ciclo. Del final del crecimiento.

A fin de cuentas, ¿no es dejar de crecer parte de un proceso natural? Cuando somos niños crecemos y crecemos hasta llegar a adultos, y ahí paramos de crecer. Y eso es lo sano y lo saludable; ¿qué pasaría si creciéramos sin cesar? Pues con nuestra sociedad pasa lo mismo; de hecho es análoga a un ser vivo. Al principio nos regíamos por las reglas del cowboy que sólo ve ante sí extensas praderas por recorrer y conquistar. Pero ahora somos muchos, somos 7.000 millones de habitantes en este planeta y sólo tocamos a un pañuelo de tierra cultivable, a un cuadrado de 40 o 50 metros de lado por persona en esta roca aislada en medio del espacio. Ya no podemos tener la economía del cowboy que no puede abarcar los límites con su vista, sino la de la nave espacial Tierra en la que todo se recicla y se regula para garantizar la supervivencia de sus tripulantes.

¿Lo hicimos? ¿Cambiamos del modo “verdes praderas” al de “nave espacial”? No, claro que no. Décadas de enseñanza económica en las grandes facultades no permitían que nuestros expertos económicos, los asesores de las grandes corporaciones y los Gobiernos, pudieran entender un concepto en el fondo tan sencillo y evidente. Encima, las grandes y complejas instituciones que hemos creado tienen mucha inercia y estaba, cómo olvidarlo, esas deudas que teníamos, esos créditos que se basaban en que creíamos que podríamos generar riqueza y, no sólo eso, crecer para poder pagar el interés. Así que desde que hacia 2005 se empezó a hacer patente que en nuestro gigantismo estábamos empezando a comprimirnos bajo la bóveda celeste del Planeta Tierra hemos estado trampeando y jugando a hacer algo mientras perdíamos el tiempo pretendiendo que lo ganábamos. En 2008 la compresión fue tan fuerte que el sistema hizo crack y por un momento se habló de refundar el capitalismo, de cambiar las reglas, de repensarlo todo; por un momento hubo miedo de que todo se hundiese y por eso se habló de cambiarlo todo. Pero la inercia mental, la imposibilidad de aceptar que no podamos seguir creciendo, la identificación falsa del crecimiento económico con el propio bienestar, hizo que al final creásemos más deuda para salir del hoyo de 2008. Es decir, creímos que en el futuro generaríamos más riqueza y la cogimos prestada del futuro para tapar los agujeros de hoy. Sin darnos cuenta que hicimos más grandes los agujeros del mañana.

Querido lector, si has llegado aquí posiblemente has perdido tu trabajo, o tienes miedo de perderlo próximamente. Si aún lo conservas prácticamente con seguridad te han reducido el sueldo; si ha pasado el tiempo incluso te lo habrán bajado varias veces mientras los precios de las cosas básicas subían. El caso es que no estás pasando un buen momento, y en tu familia las cosas no están mucho mejor. Cuando esto escribo, en Agosto de 2011, anticipo que este otoño será complicado, será un otoño negro: se aplicarán más recortes, veremos más caídas de las bolsas, la recesión de las grandes economías será inminente y habrá más tensión en las calles. Estamos esperando la nueva tormenta y el daño que dejará tras de sí. Para ti, querido lector, eso formará parte quizá de tu pasado, y tú ya sabrás cómo habrá acabado todo… si es que se puede decir que haya acabado nunca. Porque la realidad es que esta crisis económica no puede acabar; busca en el blog, lee los datos. No acabará hasta que no volvamos a encontrar un nuevo suelo firme donde asentarnos; de momento sólo podemos esperar caer y caer.

¿Quiero decir eso que no hay esperanza? No, por supuesto que no. Pero tenemos que comprender que tenemos que cambiar. Toda la sociedad ha de cambiar. Porque tenemos que organizarnos de otra manera, dejar de ver la cubierta de nuestra nave como la pradera inacabable que hace tiempo que dejó de ser. Habrá quien te diga que estamos abocados al apocalipsis y la destrucción total. No les hagas caso. Es el típico caso de profecía autocumplida: si creemos que todo se irá al garete entonces todo se irá al garete. Pero si comprendemos lo que pasa, si entendemos que el problema no es el partido A o B, ni el dirigente Fulanito o Menganito, sino la concepción misma del sistema económico, estamos a tiempo de revertir la situación. Esencialmente nuestro problema es de crédito, de creer en una determinada cosa. Muy bien, creamos otra, otra muy diferente.

Tenemos medios técnicos para proporcionar energía sin basarnos en combustibles fósiles y el uranio. No podremos producir tanta energía de manera sostenible (las grandes instalaciones industriales de hoy en día sólo pueden mantenerse gracias a los combustibles fósiles), seguramente a largo plazo no podremos producir ni el 10% de todo lo que consumimos hoy en día, pero probablemente eso es más que suficiente. Pero tenemos que prepararnos ordenadamente para ello, hemos de organizarnos.

Y antes de pensar en energía, pensemos en aquello que realmente necesitas tú y tu familia, querido lector. De momento agua, comida y dónde cobijarte. Tener un trabajo, un trabajo digno con el cual mantenerte y contribuir al mantenimiento propio y de tu comunidad. Y hablando de la comunidad y de tu propio interés en realidad, tenemos que mantener limpias nuestras calles y nuestra agua para evitar que proliferen las infecciones. Tenemos que ser capaces de producir medicamentos simples, como los antibióticos, para poder tratar las enfermedades más comunes; algunos los podremos derivar directamente de las plantas, como hacíamos antaño. Tenemos que preservar la energía en primer lugar para mecanizar el campo y aumentar su productividad, pero hemos de cultivar de manera sostenible, sin esquilmar los terrenos. Tenemos que organizar la producción de los bienes necesarios pero no malgastando nada, ni materiales ni energía. Hemos de mantener las casas calientes en invierno y frescas en verano pero sin atosigarlas con humos tóxicos. Hemos de enviar a nuestros hijos a las escuelas para que aprendan a vivir en un mundo diferente del actual, y a nuestros enfermos a hospitales lo más dignos y adecuados que podamos.

Tenemos mucho trabajo que hacer. Necesitamos muchas manos. Deja de lamentarte por lo que has perdido y trabaja por lo que necesitamos ganar entre todos.

Quizá te preguntes qué fue de mi en concreto. Si tuvimos suerte, quizá conseguimos, yo junto con otros locos que intentamos concienciar a la sociedad, que mucha gente, la suficiente, leyera y entendiera este mensaje, y actuara en consecuencia. Sé que es poco probable, pero como es lógico tenía que intentarlo: por eso envié este mensaje dentro de esa botella. Quizá no pudimos evitar que la degradación económica y societaria continuara, pero a pesar de ello yo tuve suerte, en este caso en singular, y pude adaptarme en mi entorno y sobrevivir. Quizá no y hace tiempo que estoy muerto; espero que no, la verdad, porque quiero conocer a mis nietos. En todo caso, poco importa lo que me pasó o pasará a mi. Ahora se trata de saber qué te pasará a ti, querido lector, y a tu familia. Sé valiente y escribe tu propia historia.

S.s.s.,
Antonio

¿Su bolsa o tu vida?

Posted: 14th Septiembre 2011 by hhaller in Política
Tags: , , ,

#tomalabolsa

Como puede que algunos sepáis, algún amable bastardo en Motorola decidió no hace mucho tiempo no actualizar los teléfonos Dext a Android 2.1, a pesar de ser perfectamente posible hacerlo, como lo demuestra el hecho de que los modelos Cliq (versión virtualmente idéntica del Dext para las américas) sí recibieron su upgrade correspondiente. Yo, que me hice con uno de estos más que nada para estar al tanto de lo que se cocía en el mundo Android, no pude evitar sentirme un pelín estafado. Tanto que hace ya tiempo que había decidido mandar al carajo la garantía del aparatito y pasar a modo do it yourself, especialmente después de leer algún artículo por ahí demostrando lo sencillo que era.

En fin, que por una cosa o por otra no había encontrado tiempo para ponerme, hasta que el otro día decidí hacer un hueco y dar por fin el salto. Aquí os voy a contar, paso a paso, lo que tuve que hacer para conseguirlo, por si alguien más se decide a hacer lo mismo. Todo fue bien a la primera, aunque el proceso puede llegar a ser un poco largo, sobre todo si vais despacito como yo, que no quería convertir mi teléfono en un pisapapeles de bonito diseño. Tened en cuenta que todo este proceso lo hice desde linux (Ubuntu Maverick), aunque como todos los comandos son del SDK de Android (que es multiplataforma) debería ser muy sencillo hacer lo mismo desde cualquier otro sistema.

Sin más, empezamos…

EDIT: Antes de empezar, tened en cuenta que la actualización de radio que se muestra más abajo sólo sirve para los usuarios de T-Mobile o los que están en la mayoría de países de Europa. Si estás en Latino América, esto podría romper tu 3G! Estás avisado. (gracias a adlx por avisar de esto)

Qué necesitamos

  • - SDK de Android (yo usé la versión para linux)
  • - Cable USB para tu teléfono
  • - Java instalado y funcionando (yo usé el oficial de Sun, digoo Oracle, no he probado con otros)

 

Instalar el SDK de Android

Lo primero que hemos de hacer es bajar el SDK de aquí y descomprimirlo en el lugar que elijamos (yo lo he hecho en un subdirectorio llamado ‘bin’ dentro de mi home). Ahora abrimos un terminal y escribimos:

1
2
> cd ~/bin/android-sdk-linux_x86/tools
> ./android

Esto nos abrirá la ventana de la aplicación ‘Android SDK and AVD Manager’. En esta ventana vamos a ‘Available Packages’, desplegamos ‘Android Repository’ y seleccionamos ‘Android SDK Platform Tools, revision X’. Responder a ‘Restard ADB?’ con Yes.
A continuación en el teléfono vamos a ‘Ajustes -> Aplicaciones -> Desarrollo’ y activamos ‘Depuración USB’.
Conectamos el teléfono con el cable USB al ordenador. Respondemos al mensaje que aparece en el teléfono con No.
De nuevo en el terminal, ejecutamos:

1
2
> cd ~/bin/android-sdk-linux_x86/platform-tools
> ./adb devices

Debería aparecer una cadena alfanumérica (el nº de serie del teléfono). Ahora bien, si estáis haciendo esto desde linux como yo, es posible que esto no funcione a la primera, con lo que en lugar de una cadena alfanumérica os aparecerían un montón de símbolos ‘???’. En este caso debéis hacer lo siguiente. Otra vez en el terminal escribimos:

1
2
3
4
5
> cd /etc/udev/rules.d
> sudo echo 'SUBSYSTEM=="usb", SYSFS{idVendor}=="0bb4", MODE="0666"' > 51-android.rules
> cd ~/bin/android-sdk-linux_x86/platform-tools
> sudo ./adb kill-server
> sudo ./adb start-server

Ahora sí, si todo ha ido bien, al ejecutar de nuevo:

1
> ./adb devices

deberiais ver el número de serie de vuestro telefono y al lado la palabra ‘device’.
Ya tenemos el SDK listo y comunicándose con nuestro movil. Vamos al siguiente paso.

Rootear el teléfono

Rootear el telefono significa obtener permisos de root. Para los que no lo sepáis el stack de Android corre sobre un kernel de linux, y “normalmente” no tenemos permisos de root, y eso es exactamente lo que queremos conseguir ahora. Yo lo he hecho por la vía manual, he oido hablar de un interfaz gráfico que lo hace todo solito, pero según parece es para windows y me pareció que iba a tardar más en echarlo a andar en linux que en seguir la via manual. En fin, estos son los pasos:

Ir aquí y descargar un archivo de nombre ‘Moto_MSM_Root.zip’. Descomprimirlo en algun lugar accesible (yo lo hice en ~/android/Moto_MSM_Root). Ahora de nuevo en la terminal ejecutamos esto:

1
2
3
4
5
6
7
8
9
> cd ~/bin/android-sdk-linux_x86/platform-tools   (si no estabamos ya ahí)
> ./adb push ~/android/Moto_MSM_Root/1.5/Superuser.apk /sdcard/Superuser.apk
> ./adb push ~/android/Moto_MSM_Root/1.5/su /sdcard/su
> ./adb push ~/android/Moto_MSM_Root/install-root.sh /data/local/tmp/install-root.sh
> ./adb push ~/android/Moto_MSM_Root/rageagainstthecage-arm5.bin /data/local/tmp/rageagainstthecage-arm5.bin
> ./adb shell   (Esto nos mete en una shell DENTRO del telefono)
>> cd /data/local/tmp
>> chmod 0755 install-root.sh
>> chmod 0755 rageagainstthecage-arm5.bin

Hecho esto, debemos mantener el telefono contectado. Ahora, en el telefono, nos bajamos un emulador de terminal del Market, y lo instalamos (p.ej Terminal Emulator, Better Terminal Emulator o ConnectBot, yo he usado el último). Ahora abrimos el terminal que acabamos de instalar (si usáis ConnectBot, elegir de la lista desplegable el tipo ‘local’, escribir cualquier nombre en el cuadro de texto y darle a Enter). Más comandos (esta vez en el terminal del telefono, menos mal que el Dext tiene teclado hardware):

1
2
> cd /data/local/tmp
> ./rageagainstthecage-arm5.bin

- Saldrán varios mensajes, debéis dejarlo ejecutar un rato sin tocar nada. Aunque parezca que no hace nada debéis tener paciencia hasta que salga un mensaje diciendo:

1
[+] Forked xxxx childs.

Ahora debéis salir del terminal, escribiendo ‘exit’ o cerrandolo desde el menú, y abrirlo de nuevo (abrid otra vez la sesión ‘local’ si usáis ConnectBot). Ahora escribimos:

1
> /data/local/tmp/install-root.sh

Si no imprime nada es que ha ido bien. Ahora salimos del terminal de nuevo, y con eso deberíamos haber rooteado nuestro teléfono. Lo podéis comprobar si vais a vuestro menú de aplicaciones, os debería aparecer una nueva entrada llamada ‘Superusuario’, como la que se ve aquí:

New 'superuser' entry in a rooted Android application menu

Instalar Recovery y hacer backup

Todo bien? Seguimos. Bajamos este archivo (recovery.img) y lo colocamos en la misma carpeta de antes (donde pusimos el Moto_MSM_Root). Ahora ejecutamos nuestra nueva app ‘Superusuario’ en el teléfono, y en nuestro terminal de linux escribimos:

1
2
3
4
> ./adb push ~/android/recovery.img /sdcard/recovery.img
> ./adb shell
>> su
>> flash_image recovery /sdcard/recovery.img

Con esto deberíamos haber instalado un nuevo menu de recuperación en el teléfono. Ahora nos aseguramos de tener espacio libre en la tarjeta SD del teléfono, lo apagamos, le quitamos la batería y la volvemos a poner. Pulsamos el botón de encendido, y a continuación mantenemos pulsados los botones de la cámara y de bajar volumen, hasta que aparezca un mensaje de texto en la pantalla pidiéndonos (en inglés) que los soltemos. Debería aparecer el menú del modo recovery, algo parecido a lo siguiente:

Recovery menu options on a rooted Android phone

Desde aquí podemos realizar varias tareas de bajo nivel en el teléfono, entre ellas un backup completo del sistema. Para ello vamos a la opción del menú llamada ‘Nandroid’ (para movernos hay que usar las teclas de volumen, y para seleccionar la tecla Home). Saldrá un nuevo menú y seleccionamos ‘Backup’ (la opción ‘Backup+ext’ a mí no me funcionó, si alguno la ha probado que me cuente el resultado). Ahora esperamos hasta que el backup se complete (comprobar que dice algo así como ‘Backup complete’). Una vez hecho esto podremos encontrar el backup en nuestra SD dentro de la carpeta ‘nandroid’. Copiarlo a un lugar seguro.

Actualizar radio

EDIT: Lo vuelvo a decir, por si no te gusta leer los posts enteros.. tened en cuenta que la actualización de radio que se muestra aquí sólo sirve para los usuarios de T-Mobile o los que están en la mayoría de países de Europa. Si estás en Latino América, esto podría romper tu 3G! Estás avisado. (de nuevo)

El siguiente paso es actualizar el firmware de radio a la versión 5025, imprescindible para que Android 2.1 funcione bien. Descargamos este archivo y lo copiamos sin descomprimir a la sdcard igual que hicimos con los anteriores (usando el comando ‘push’ o por cualquier otro método). Ahora volvemos a reiniciar el telefono en modo recovery (igual que antes) y en el menú seleccionamos la opción ‘Flash zip from SD’ y elegimos el archivo que aparecerá llamado ‘radio1318-signed.zip’. Saldrá una barra de progreso y al acabar saldrá un mensaje pidiendonos que reiniciemos desde el menú para completar la instalación. Lo hacemos. Con esto nuestra radio debería quedar actualizada.

Actualizar a la ROM 2.1

Finalmente estamos listos para actualizar a Android 2.1. Bajamos el archivo de http://www.mediafire.com/?80a1c8q5d78a69y y lo copiamos una vez más a nuestra SD (sin descomprimir). Entramos en modo recovery.
Antes de instalar la ROM hay que hacer un wipe, es decir, BORRAR todo lo que hay en la memoria del telefono (buena idea lo del backup, no?). Para ello seleccionamos ‘wipe’ en el meny recovery, y después ‘wipe data’. Después volvemos al menu y seleccionamos una vez más ‘Flash zip from SD’ y elegimos el zip correspondiente a la ROM que acabamos de copiar.

Android 2.1 patch being installed on a Motorola Dext

Una vez hecho esto, y tras reiniciar, deberíamos tener Android 2.1 en nuestro teléfono! (paciencia, la primera vez tarda un poco en arrancar).

Android 2.1 running on a Motorola Dext

Parchear la ROM (opcional)

Esto no es estrictamente necesario, pero yo lo hice. adlx (el creador de la ROM que hemos instalado) sacó un parche que arregla y mejora algunos aspectos de la ROM anterior. Para instalar este parche lo hacemos igual que hicimos con la ROM pero sin hacer un wipe esta vez, es decir, el parche se instala encima de la ROM que acabamos de instalar.
Descargamos el fix desde http://www.mediafire.com/?3ecryiwcx8byy2y y lo copiamos a nuestra SD card. Reiniciamos en modo recovery y mediante la opción ‘Flash zip from SD’ aplicamos el patch y listo!

Info menu showing the patched Android 2.1 version number on a Dext

Referencias

http://modmymobile.com/forums/548-motorola-cliq-roms/557448-rom-adlxmod-2-1-5-2-motorola-cliq-dext.html
http://www.samuelaguilera.com/archivo/actualizar-android-motorola-dext.xhtml
http://www.grupoandroid.com/topic/5944-androidve-backup-motorola-dext-y-update-21-no-oficial/

Pues eso es todo. Sencillo no? Si encontráis algún problema al seguir estos pasos os animo a que lo pongáis aquí en los comentarios. No soy ningún experto, pero tal vez os pueda echar una mano.